Entre los pisos en España y Francia hay bastantes diferencias, tal y como cuenta una francesa que, hace años, y tras jubilarse de su trabajo como mánager de la división francesa de una empresa internacional, decidió que le apetecía pasar más tiempo en nuestro país, concretamente en Madrid, donde disfruta hoy de un piso en el centro de apenas 40 metros cuadrados, pero lleno de color y muy moderno, en el que destaca una gran cocina azul.

Terraza de un dúplex reformado en París

Terraza de un dúplex reformado en París

David Boureau

En todo caso, Dany Fontaine también pasa largas temporadas en su piso en París: un apartamento de 70 metros cuadrados, dos habitaciones y una pequeña terraza de 7 metros cuadrados (primera gran diferencia con su piso en Madrid). En todo caso, lo primero que cuenta es cómo las casas en París “han pasado de tener alrededor de 80 metros cuadrados y tres habitaciones en los 60 y 70 a disfrutar como mucho de 65 metros cuadrados en la actualidad”, aunque del fenómeno de los pisos menguantes también sabemos (y mucho) en España.

Separar el inodoro del baño es habitual en las casas francesas

Separar el inodoro del baño es habitual en las casas francesas

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“En París separamos el baño del inodoro”

Fontaine explica que las típicas casas parisinas de los 60 y 70 tenían lo que se conoce como cabinet de toilette (algo que también se ve en las casas del Reino Unido, por ejemplo). No se trata de un cuarto de baño, sino de un espacio solo para el inodoro, por lo general sin azulejos en las paredes. “En París, siempre que es posible, se separa el inodoro del baño; algo que no es habitual en España. Además, el bidé no existe en las casas francesas”. Otro elemento relativamente corriente en las casas francesas, pero que no existe en las españolas, es una mini bañera de unos 90 cm de profundidad por solo 70 cm de ancho en la que uno puede ducharse sentado.

Pasillo con suelo de baldosas

Pasillo con suelo de baldosas

Eugeni Pons

Los pasillos sí que son comunes en las casas en ambos países, especialmente en las de los 60, 70 y 80, aunque quizá los de las francesas son más que un mero elemento de distribución. “En aquellos años, los pisos franceses eran espaciosos, pero estaban mal aislados térmicamente. A menudo se diseñaban traversants; es decir, largos pasillos desde una fachada a la opuesta para beneficiarse de una doble orientación. Bastaba con abrir la ventana por la noche para que se creara una corriente de aire que refrescaba el interior”, explica Fontaine.

Las contraventanas metálicas son habituales en los pisos de París

Las contraventanas metálicas son habituales en los pisos de París

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Más color en las viviendas, otra gran diferencia entre las casas francesas y españolas

Fontaine también cuenta cómo en las cocinas francesas era habitual ver “una campana extractora construida con ladrillos enlucidos, además de rejillas de ventilación conectadas a un conducto de ventilación y humos y suelos alicatados". Los techos eran blancos, pero en las paredes los colores más habituales eran el amarillo, el verde y el azul claro, que también son habituales en muchas casas francesas hoy.

Además, Fontaine cuenta que en los pisos parisinos “son normales las contraventanas metálicas”, que en las casas españolas se ven menos (o apenas se ven). Tampoco es extraño ver carpinterías de madera con cristales pequeños frente a las típicas de aluminio, y con cristales más grandes, de las casas españolas.