Una de las corrientes que marcaron los inicios del siglo XXI fue la de cambiar las bañeras por platos de ducha. En una época en la que el auge de los pisos pequeños empezaba a asomarse, los arquitectos del momento optaron por una alternativa que ocupaba menos espacio y se adaptaba mejor a los baños con pocos metros cuadrados. Además, en la mayoría de ellos se comenzó a apostar por piezas que podían sustituir a las mamparas, como las lamas fijas o cajas semiabiertas. 

En la actualidad, algunos profesionales han puesto el grito en el cielo con esta tendencia tan generalizada. Uno de ellos es el interiorista y decorador, Abel de González. El experto y creador de contenido ha expresado a través de su canal de Youtube su oposición al cambiar las bañeras por platos de ducha, con unos argumentos que nos hacen pensar en cuál de las dos alternativas es mejor para nuestro baño. "Nunca se sabe cuándo vas a necesitar una bañera", comenta Abel. 

Las bañeras no están desfasadas, según Abel de González

Para defender la presencia de las bañeras en los baños modernos, el interiorista ha hecho hincapié en la apuesta por ellas en las viviendas de obra antigua. "Las bañeras se ponían porque antes se primaba mucho más la comodidad y funcionalidad, antes que la estética o el almacenaje", comenta Abel de González. Añade que aunque la mayoría de los pisos de entonces eran más grandes, en los más pequeños también se optaba por este elemento. 

Baño con suelo de parquet y bañera

En los baños clásicos, las bañeras eran las grandes protagonistas.

Eugeni Pons | Proyecto: Beatriz Portabella

Uno de los argumentos principales es que gracias a una bañera el baño se convierte en ambiente apto para el estar. Y es que Abel confiesa que este elemento nos da la opción de poder disfrutar del agua que, para él, "es uno de los mayores placeres de la vida". 

No obstante, el argumento que tiene más peso es la infinidad de oportunidades que nos puede brindar una bañera, que no podemos encontrar en un plato de ducha. "Meter a los niños para que jueguen, a tu mascota, para lavar la ropa, poner las platas...", comenta el decorador. Afirma que este recurso siempre se va a necesitar en alguna ocasión de nuestras vidas, por lo que no está de más conservarlo en el baño. 

baño madera y bañera

Las bañeras exentas son las que más encontramos en baños modernos.

Eugeni Pons

En defensa de las bañeras, Abel ha querido desmentir algunos mitos de las mismas. Dice que sus detractores aseguran que con un plato de ducha se ahorra agua, algo con lo que no está de acuerdo porque "el caudal es el mismo". Por otro lado, afirma que sus críticos apuestan por la opción vertical, ya que "una ducha es más rápida porque es el sistema de higiene que más se adapta a la vida moderna". Respecto a esta afirmación, de González sentencia que es perfectamente extrapolable a las bañeras. 

La única excepción que hace el interiorista respecto a los platos de ducha, es con el argumento que defiende que estos hacen ganar espacio de almacenaje o, en algunas ocasiones, son necesarios para personas impedidas o mayores. 

3 baños con bañera vistos en las casas de Arquitectura y Diseño

Baño con bañera tradicional

Las encastradas están pehadas a la pared.

Pere Peris

Encastrada

La opción más tradicional es la bañera encastrada. Este tipo se caracteriza por estar pegado al muro y tener un revestimiento inferior que da continuidad al mismo. En esta casa de Amberes (Bélgica), del estudio de arquitectura Atelier 10.8, se ha apostado por un modelo de mármol clásico y estiloso

Baño con bañera exenta

Busca un lugar óptimo para que una bañera exenta no ocupe mucho espacio.

Eugeni Pons

Exenta

Las bañeras exentas son las más recurrentes en baños contemporáneos. No están anexionadas a la pared y suelen tener una forma curva que aporta un toque más atrevido a la zona de higiene. En esta vivienda belga, obra del arquitecto Egide Meertends, se ha apostado por un modelo blanco y tradicional muy elegante.

Baño con bañera exenta negra

La bañera es de mármol de carrara.

Eugeni Pons

De tono oscuro

Estamos acostumbrados a baños blancos y con acabados brillantes. Este espacio, también de Amberes, nos demuestra que las tonalidades oscuras tienen cabida en la zona de aseo. En la casa, proyecto de Atelier 10.8, se ha optado por una bañera oscura con textura en mate que hace contraposición con los matices claros que predominan en la estancia.

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