Desde su concepción, la colección Sabi de Alhambra y Lorna de Santos ha sido un homenaje a la belleza que emerge con el paso del tiempo. Una propuesta textil que explora la materialidad a la vez que abraza las emociones y la evolución vital de quienes habitan los espacios. Con un enfoque centrado en la sensibilidad y la memoria de los tejidos, esta colaboración representa un viaje hacia lo esencial, en el que la materia y el tiempo dialogan para dar lugar a una colección que acompaña cada etapa de la vida.

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"Siempre he querido diseñar, y con Alhambra siento que es el lugar. Nuestra única colección textil basada en el tiempo, en cómo pasa", explica Lorna de Santos. Bajo esta premisa nace Sabi, una propuesta que cuestiona los paradigmas preestablecidos sobre la edad y las emociones, invitando a una conexión más profunda con el entorno y con nosotros mismos. Sabi es un recordatorio de que cada arruga en la tela, cada variación de tono y cada textura cuentan una historia. En este viaje, el diseño nos invita a abrazar el tiempo en su forma más pura y tangible: a través de los tejidos que nos rodean y nos acompañan. La colección prioriza tanto la calidad material como la sostenibilidad y la atemporalidad, promoviendo un uso consciente y duradero de los textiles.

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La edad no es un número

La elección de nombres en japonés no es casual. Más allá de una referencia cultural, busca resaltar que la edad no es un número, sino un estado emocional. “Cada tejido es un objeto de conexión, diseñado para perdurar, permitiendo que cada persona encuentre en él su momento y su historia”, señala la diseñadora.

La colección Sabi se estructura en distintas etapas, inspiradas en el ciclo de la vida. Cada una de ellas se refleja en un tejido específico, con un nombre que evoca su significado en japonés:

Rei (0 años): Representa la pureza y el asombro de los primeros instantes de vida. Su tejido ligero y transparente evoca la inocencia del inicio, con una textura delicada que permite el paso de la luz.

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Ichi, Ni, San, Shi (10-40 años): La intensidad y el descubrimiento marcan esta fase, en la que los tejidos expresan movimiento y dinamismo a través de texturas de lino natural que simbolizan la curiosidad y la evolución.

Ni-Juu (40-50 años): Inspirado en la estabilidad y la reflexión, este tejido presenta una paleta de tonos terrosos y una estructura que transmite la solidez de las bases construidas con los años.

Go-Juu (50-70 años): Un tributo a la madurez y la serenidad, con texturas suaves y materiales naturales que regulan la temperatura y aportan confort.

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Nana-Juu (70-100 años): Representa la nostalgia y la fortaleza adquirida con el tiempo. Su diseño evoca la huella del paso de los años, con texturas arrugadas y fibras que reflejan la elegancia de lo imperfecto.

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"Me apasiona viajar para conectar con mi mundo interior, en el que con el tiempo he ido creado y soñando. Por eso siempre necesito tiempo. En cómo y qué no pasa a nosotros, a la materia. Y ahora a vosotros. Ojalá Sabi os abrace", concluye la diseñadora.

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